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martes, 13 de marzo de 2012

NOTICIAS ARQUITECTURA.- Desde el 13vo. Congreso ARQUINE: Desplazamientos y Familiaridades...



Ayer por la mañana se inauguró el 13 Congreso Arquine en el Teatro Metropolitan de la ciudad de México. Este año la reflexión gira en torno a la idea de “desplazamiento” que, en palabras de los organizadores, es “la dinámica que fundamenta la acción y los escenarios de la actualidad”. Si bien la experiencia emocional y los desplazamientos del usuario fueron (y siguen siendo todavía) principios fundamentales de la arquitectura moderna, hay una contradicción, una paradoja entre la idea de arquitectura y la de desplazamiento. La arquitectura no puede dejar de ser un bloque inamovible y el desplazamiento una condición aleatoria, efímera.

Sin abordar directamente el enfoque del “desplazamiento” –salvo contadas excepciones–, los conferencistas utilizaron sus 45 minutos para mostrar los proyectos más sobresalientes de su trayectoria, para explicar cómo es que se trabaja en sus respectivos despachos y, sobre todo, se extendieron en la forma en que participan en los concursos. Más allá de la calidad y complejidad de las propuestas arquitectónicas que cada uno desarrolla, la mayoría no hizo más que referirse al desplazamiento como algo que les afecta directamente, es decir: la transformación que sufren sus vidas personales por el constante trajín al que están sometidos por su vida profesional.

Tal vez el planteamiento que más problematizó el lugar de la arquitectura frente al desplazamiento fue el que propuso Oscar Hagerman, arquitecto mexicano que ha trabajado especialmente para comunidades indígenas y campesinas de nuestro país. Hagerman planteó desde el principio que la arquitectura que él desarrolla responde a necesidades básicas y que, al construir con tan pocos recursos, la arquitectura “se convierte en otra cosa”. Como lo haría un antropólogo, Hagerman trabaja de cerca con las personas y genera vínculos de confianza para entender cómo esperan las comunidades que sea la nueva escuela, la nueva clínica o las nuevas casas de su pueblo. Trata de edificar como ellos lo habrían hecho.

De entre sus muchos proyectos, eligió hablar de aquellos que tuvo que diseñar para personas que se encontraban en una situación de “difícil desplazamiento”, es decir, aquellos grupos que deben salir de sus comunidades para estudiar la secundaria o preparatoria en otro lugar y a quienes se les construyen albergues donde puedan mantener sus usos y costumbres. Entre las construcciones que Hagerman ha desarrollado lo que destaca es una arquitectura simple, esa que es “otra cosa”, que ha sacrificado las estéticas modernas y posmodernas para tratar de responder a problemas reales de desplazamiento de grupos de individuos diversos. En este caso, frente al problema del desplazamiento, la arquitectura es un bloque del cual asirse, un lugar donde guarecerse.

El denominador común de los proyectos que se presentaron durante el día fue la idea de generar familiaridad en los usuarios de esas enormes y aparatosas construcciones; preocuparse no tanto por los objetos construidos sino por la vecindad que se produce entre los usuarios. O, como en el caso de Hagerman, que la arquitectura sea un reflejo de los vínculos afectivos que establecemos con el entorno. Me pregunto si esto quiere decir que no existe una arquitectura del desplazamiento sino que, como lo ha hecho desde siempre, la respuesta de la arquitectura al problema del desplazamiento es la de ser una morada. Una morada en la que podamos sentirnos como en casa en cualquier parte del mundo.


Por: Verónica Gerber Bicecci

NOTICIAS ARQUITECTURA.- Zaha Hadid defiende su caos en el Congreso de Arquitectura...


La premio Pritzker desafía al espacio y a sus críticos con diseños experimentales e intuitivos que redundan en la naturaleza

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de marzo.- Un caos controlado. Así es la arquitectura de Zaha Hadid (Bagdad, 1950), quien conjuga en un sólo sitio la fragmentación de muros, deformación de espacios y figuras impredecibles. Todo en una aparente autonomía, aunque en realidad cada elemento se rige por la concepción teórica de la proyectista.
Un centro acuático, una galería de arte, una estación de bomberos, una escuela o un complejo habitacional, diseñados por Hadid, coinciden en trazos geométricos, referentes a elementos naturales como el agua y, principalmente, la carga de modernidad que contrasta con la estética del entorno urbano, sea cual sea su geografía. “Nuestro trabajo impregna la arquitectura con la complejidad y la belleza de las formas naturales”, explica quien será la estrella del 13 Congreso Internacional de Arquitectura y Diseño Arquine 2012, que inicia hoy en el Teatro Metropólitan, en la Ciudad de México.
A través de textos con los que ha defendido sus proyectos, ella misma define su obra como una suma de racionalismo y experiencia. Ello le ha merecido el Premio Pritzker 2004, la única edición otorgada a una mujer en reconocimiento a sus creaciones de perspectiva múltiple que buscan enfoques nuevos de la construcción para, al final, evocar “el caos de la vida moderna”.
La creadora del Centro Acuático de Londres, del Museo del Transporte en Escocia, de la Torre Dorobanti en Rumania y del Centro de Arte Contemporáneo Rosenthal en Ohio, utiliza sus estudios en matemáticas, que realizó en Beirut, con los de arquitectura, en la Asociación de Arquitectura de Londres, donde radica y profesores como Rem Koolhaas y Elia Zenghelis le enseñaron a trasgredir las formas tradicionales. “Los arquitectos deben ser capaces de operar con la lógica y la intuición simultáneamente”, afirma la proyectista con 30 años de experiencia en la investigación de urbanismo, arquitectura y diseño que realiza desde su despacho Zaha Hadid A rchitects, fundado en 1980 en la capital del Reino Unido.
Convencida de la inexistencia de fronteras en el diseño, la también reconocida con el Premio Imperial 2009 se ubica dentro de la corriente del “deconstructivismo”, que se basa en teorías racionalistas; aunque Hadid asegura pertenecer a una tradición más intuitiva, que se sirve del uso de elementos naturales, sin llegar a una arquitectura sustentable.
Por ejemplo, el Centro Acuático de Londres, inspirado en las figuras del agua en movimiento, ofrece una sensación de fluidez al mismo tiempo que volumen a través de su cubierta ondulada que se eleva desde el suelo en una suerte de ola gigante. Las instalaciones, con capacidad para 17 mil 500 personas, serán sede de los Juegos Olímpicos de este año.
También es el caso de la Galería Roca, inaugurada en octubre de 2011 en Londres, en la que la luz actúa como la columna vertebral de espacios amplios, decorados con símiles de gotas de agua. “Este elemento decorativo figura como un transformador de movimiento, sin interrupción, sólo fluye a través de la galería principal como el agua”. Aunque las obras de Hadid podrían considerarse de la corriente futurista, la proyectista rompe todo estilo, clásico o nuevo; lo que en diferentes ocasiones ha provocado la suspensión de sus construcciones por trasgredir el entorno o simplemente por su costo.
Fue el caso de la Biblioteca Central de la Universidad de Sevilla, que construía en una esquina del parque Prado de San Sebastián. La obra fue detenida por quejas de vecinos que argumentaron que el edificio afectaría la esencia del parque al disminuir sus áreas verdes y romper con la armonía del espacio. También la construcción de la Cardiff Bay Opera House, concebida a inicios de la década de los 90 para la compañía de la Ópera Nacional de Gales, que fue cancelada por falta de presupuesto por parte de autoridades municipales y de un financiamiento privado, pues los responsables consideraban que era un diseño elitista y fuera de las necesidades de los habitantes locales.
Sin importar la crítica a sus obras, Hadid persiste en diseños experimentales que generen experiencias nuevas al habitar el espacio.

Vía: Excélsior
Artículo: Sonia Avila