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lunes, 2 de julio de 2012

Entrevista a Javier Senosiain; Arquitectura Orgánica...

Cada una de  sus obras tiene un sello particular. Quizás La Casa Orgánica, su primer obra,  (1984) ha sido  uno de las proyectos que mayor satisfacción le produjo; ya que sirvió de  puente para el universo orgánico que plasma en sus diseños.


Javier Senosiain  estudió arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A lo largo de su carrera ha divido su tiempo entre la arquitectura, la docencia y la investigación.  Se ha dedicado a la construcción unifamiliar, condominios y  edificios de oficinas.
_Actualmente es profesor de la Universidad  Nacional Autónoma de México y ha publicado dos libros: Bioarquitectura (1998) y Arquitectura Orgánica (2008). 

¿En qué consiste la arquitectura orgánica?
La intención es  que exista cierta armonía y unidad con el paisaje,  con el entorno,  sobre todo, tomando en cuenta a la naturaleza. Juan O´Gorman  decía que,  la arquitectura orgánica consiste en tomar en cuenta  los aspectos geográficos, la topografía, la orientación, las vistas, el entorno y también la identidad, la cultura que es muy importante. Es tener en cuenta esos dos aspectos: la identidad, que es el hombre y la naturaleza. Es un binomio,  en donde el hombre es parte de la naturaleza. 




¿Por qué es importante este tipo de arquitectura?
Porque se tiene más contacto con la naturaleza. Es regresar a vivir dentro de la naturaleza.  En los últimos años, se esta tomando más en cuenta por todo lo que le hemos hecho a este planeta.

¿Qué peso tiene en sus obras construir espacios emotivos?Yo creo que es básico. Si recordamos los espacios a través de la historia de la arquitectura, los mejores, los que más nos gustan, son esos que tienen esa emotividad: entrar al Panteón en Roma, la iglesia de Ronchamp o la arquitectura de Luís Barragán, esos espacios serenos, tranquilos. Yo creo que es fundamental.




 ¿Qué incidencia tiene en su trabajo las formas curvas?
Las formas curvas son más rígidas y más amables, desde el seno materno, el espacio original del hombre es curvo. Por otro lado,  estructuralmente, la curvatura da más rigidez.  Pensemos, por ejemplo,  en los principios del huevo.

¿Qué tipo de materiales suele utilizar en sus proyectos?
Últimamente hemos usado el ferro cemento, que consiste en un esqueleto de varilla de tres octavos generalmente a cada 10 ó 15 cm; recubierto con dos telas de gallinero, se aplica  mortero, cemento arena, la forma le da la rigidez. Las formas curvas, como la de las conchas, son muy rígidas.
A fines de 2008 concluyó el proyecto habitacional "El nido de Quetzalcóatl".

En sus obras,  por ejemplo, "La ballena Mexicana" (1992)  o "El Nautilus" (2007) vemos que  los espacios son curvos. En este sentido.





 ¿En qué consistió y con qué desafíos se encontró en su realización? 
Es un condominio de 10 viviendas y nos encontramos con un terreno en el que pasa una cañada. Es un terreno muy accidentado, muchos árboles… encinos; y luego aparecieron unas cuevas. Como es un terreno muy peculiar se trató de respetar la cañada, los árboles. Las cuevas las bajaron los fraccionadores, con excepción de una que era muy confiable y pensamos que se podía quedar.
   
Después de hacer varios anteproyectos se ubicó la zona donde se podía construir  y por medio de un tubo, usamos un flotador de niños que mide 1.10 por 15 metros de diámetro, se puso sobre la tierra, paso como puente una cañada, se asienta otra vez en el terreno, vuelve a pasar como puente otra cañada, baja se asienta en terreno y  sube como 20 metros, baja y penetra en el terreno.


Todo esto, se fue haciendo de acuerdo a las vistas, la orientación y en el tubo van las 10 casas. Generalmente, son dos niveles: una casa arriba y otra abajo. Y en un momento dado, se pensó que se podía poner la cabeza de la serpiente en la boca de la cueva. La pusimos en la maqueta, nos dimos cuenta que parecía una serpiente virtual que salía del terreno se volvía a meter y dijimos vamos a ponerle la cola. Entonces se le puso la cola junto al estacionamiento y en la parte alta se le puso el cascabel, en donde se aloja el tanque elevado del conjunto; más abajo lo que era el cuarto del conserje,  el cuarto de máquinas y 10 bodeguitas.

Lo que se asienta en el terreno es muy poco, viene a ser solo 2 por ciento, lo cuál permite aprovechar al máximo el área verde del lugar.

 
Actualmente, ¿En qué proyectos están trabajando?
Estamos trabajando en un instituto de investigación ecológica  que se encuentra a las afueras de Cuernavaca. Es para la fundación El Manantial que dirige Tere Aznar.
El proyecto consiste en la construcción de  una casa muestra casi autosuficiente; con celdas solares para eñ calentamiento  del agua, también con energía eólica; pero a su vez, se va a utilizar  material reciclado, por ejemplo,  llantas en  los muros, latas de cerveza y refrescos, botellas.


¿Cuáles considera que  son los desafíos de la arquitectura actual?
El desafío lo veo ligado al urbanismo, es poder lograr espacios emotivos, agradables, sin agredir al medio ambiente, e integrarlos a un urbanismo en el que en vez de que nos pasemos dos horas o tres horas con el transporte ,  con contaminación visual, ruidos, cambie todo eso. Quizás las ciudades más peatonales, con sistema de transporte colectivo no contaminante y en el que se viva con mayor calidad de vida.

Respecto a la vivienda, algo integrado a la naturaleza y donde alguien se la pase bien a gusto, que viva.  Al final de cuentas somos seres que pasamos un tiempo en el mundo y allí morimos y seguirán otros, y yo me pregunto: se pasan las vidas, no queda nada, y lamentablemente,  lo que queda, a veces, son las construcciones y son terroríficas.
El progreso es un  retroceso y quizás de retrocesos el progreso. Quizás tendríamos que regresar a nuestros orígenes.
 



¿La arquitectura Mexicana, actualmente, esta teniendo en cuenta la idea de regresar a sus orígenes, a su identidad?  
Lamentablemente, en está época de globalización lo que se está haciendo es muy parecido a lo que se hace en Estados Unidos, en Europa, y  es un estilo internacional. Quizás ahora con la crisis es un buen momento para volver al regionalismo y tener esa identidad en México.

 

Respecto al desarrollo sustentable, ¿Considera que es una materia pendiente?
Actualmente dentro de la globalización se esta teniendo en cuenta el aspecto sustentable,  los empresarios ya se están dando cuenta; y muchas empresas, algunas por imagen pero otras están concientes
.
En México, por ejemplo, ha cambiado mucho. Los nuevos edificios, aquí en el D.F., deben contar, por reglamento con una determinada superficie y deben tener calentamiento solar del agua, también tienen que dejar un porcentaje del terreno para que cuando llueve se vaya al manto freático. Por ese lado, se ha venido avanzando, no quizás como uno quisiera. Por otro lado, mientras que en Europa, en España, en otros países,  están tirando segundos niveles para los autos, en Madrid tiraron y lo pusieron como un túnel para que no afecte visualmente. Nosotros a penas lo estamos haciendo.
México va atrasado en planificación, no hay planeación. Se habla mucho de inversiones, se habla poco de la calidad de esos espacios, y eso desde hace ya buen tiempo.
Por último, ¿Con qué motivo construye Javier Senosiain? 
Yo creo que tiene que ver con la  satisfacción.  Poder lograr de la nada, en un terreno, un  espacio que tenga cierta emotividad.

Por Eduardo Chávez ♻ ArquiMéxico

viernes, 16 de diciembre de 2011

NOTICIAS ARQUITECTURA.- Mexicanos diseñan ampliación de un museo en Finlandia...

Tras superar 600 proyectos de todo el mundo, dos mexicanos realizan la extensión del Serlachius Museum Gösta, que acoge una de las colecciones privadas de arte más importantes de los países nórdicos.


Imagen Cortesía: Especial


Mara Partida y Héctor Mendoza son dos mexicanos que llegaron a Barcelona en 2005 para estudiar un doctorado en la ETSAB de la Universidad Politécnica de Cataluña. Allí conocieron al esloveno Boris, se hicieron socios y ahora, entre otros proyectos, tienen la responsabilidad de construir la extensión del Serlachius Museum Gösta, en Mänttä (Finlandia), tras ganar un concurso entre 600 arquitectos de todo el mundo.

Este trío de jóvenes, de 37 años de edad, tienen su estudio en Barcelona. Mara y Héctor son pareja, ella es chilanga y él tamaulipeco, aunque estudiaron en el ITESO de Guadalajara.
Tienen muy claro que algún día les gustaría volver a México para poner en práctica lo aprendido en Europa, pero también lo ven difícil porque la distancia les impide estar conectados al cien por cien de lo que pasa por allá en lo que respecta a su profesión. Además de la “forma tan especial” que se adjudican los proyectos, “algo que no pasa en Europa”, donde todo se realiza a base de concursos.

¿Cómo es que llegan a España?
Mara: Llegamos a Barcelona para hacer un doctorado en la ETSAB, somos pareja. Nos casamos y nos venimos juntos. Cuando acabamos el doctorado ganamos un concurso para hacer la Fundación García Lorca, en Granada, a partir de ahí fundamos el despacho.

¿Ejercieron su profesión en México?
Héctor: Desde que éramos estudiantes intentamos compatibilizar trabajo-estudio. Algunas horas trabajamos en los despachos para coger experiencia. Mara trabajó con Ricardo Legorreta y yo con Luis de Regil, por ejemplo.

¿Por qué Barcelona?
M: Primero fuimos a Londres a hacer un máster, una experiencia muy pesada. Teníamos un amigo que había venido a Barcelona y además hablaban muy bien de la escuela de arquitectura de aquí, así que nos planteamos venir y lo hicimos. Queríamos seguir aquí, del otro lado del charco.

¿Este proyecto fue su primer top?
M: Sí. Aquí en Europa es común que se lancen concursos abiertos. En el caso de la Fundación García Lorca fue a escala internacional y participaron casi 200 arquitectos de renombre y de varias partes del mundo. Se trataba de hacer un edificio que albergara todo el archivo de García Lorca.

Ganan el concurso, viene la crisis y ¿qué pasa después?
H: Empezamos a buscar proyectos fuera de España, sobre todo en el ámbito europeo, porque comparten la forma de trabajar. Hicimos algún concurso en Eslovenia, con Boris, ganamos uno más en Suecia y finalmente el de Finlandia.

El mercado en España está parado…
M: Sí, está duro. Ahora estamos haciendo algo en un pueblito de Andalucía, es un auditorio municipal y está muy recortado el presupuesto, pero ahí vamos.

Y después viene Finlandia, ¿cómo se enteran del concurso?
H: Nos enteramos a través de internet, ahora está todo muy publicado y te llega la información aunque no la quieras. A nosotros siempre nos ha gustado hacer edificios culturales y esto de Finlandia era como un caramelito para nosotros, se trata de un sitio casi idílico, con un paisaje increíble, y tiene relación con un edificio existente con mucho valor emocional.
M: La verdad que ya habíamos dado por perdido eso, pero de repente llamaron al despacho, Héctor contestó y se empezó a poner blanco. De hecho, en un principio pensamos que era una broma.

¿Cuándo empezarán?
M: Se nos dio el anuncio el 22 de junio, a partir de esa fecha el cliente nos pidió que contratáramos un socio local, ellos contrataron ingenieros. Héctor y Boris se van la próxima semana a Finlandia para acabar de cerrar todo. Por las condiciones climatológicas, a ellos les urge empezar en mayo a construir el cascarón del edificio y en noviembre trabajar de lleno. Los finlandeses quieren acabar en 2013, porque es la fecha en que la fundación cumple 80 años, pero lo vemos un poco justo así que vamos a acordar fechas.
H: El trabajo que haremos será coordinar que el producto final sea fiel a la idea original del proyecto. Haremos los dibujos constructivos, etcétera. Tiene que hacerse en finlandés y de eso entendemos poco, por eso nos asociamos con un despacho local para coordinarnos con el objetivo de que lo que tú pensaste se ejecute. Cada tres semanas iremos a Finlandia, tenemos muchas videoconferencias y un montón de comunicación.

¿Volverán a México?
M: Yo siempre tengo la inquietud. Cuando voy a México pienso: esto se debería hacer así... Yo nunca digo que no volveré, mi familia está allá. Pienso que mientras la barquita siga navegando por aquí estaremos, pero en un futuro no lo sé.
H: Yo quiero agregar que lo hemos intentado, pero a fin de cuentas resulta frustrante porque la manera de llevar esos concursos es muy diferente, hay muchos intereses mezclados. No somos lo suficientemente mediáticos como para que nos inviten y tampoco tenemos la fuerza local de un arquitecto mexicano que sabe el teje y maneje de todo allá. Pero, bueno, nuestro perfil es bastante internacional y si hacemos proyectos en Finlandia desde Barcelona podemos hacer lo mismo con México. La geografía ya no es problema.
M: De hecho, una amiga en México me ha encargado su casa y se la estamos haciendo. Todo se puede.

Imagen Cortesía: Especial


Vía. Milenio